El teatro más cerca que nunca

Jorge-Yamam y Carmen Flores son el director y actriz de “Que vaya bonito”, una obra de la compañía Teatro de Cerca

Por CLARA FERRER

“¿Dónde están las sillas?” pregunto a Jorge-Yamam Serrano y a Carmen Flores cuando entramos en la habitación. Pero aquí, en esta obra de teatro, no hay ni sillas, ni butacas. Ni siquiera hay escenario. Aquí el público no se sienta; aquí el público forma parte de la fiesta. El público son los invitados.

Jorge-Yamam Serrano es el dramaturgo y director de la obra “Que vaya bonito”, de la compañía Teatro de Cerca, también coproducida por Fira Tàrrega. “Que vaya bonito” se enmarca en una fiesta familiar, de despedida. Como bien dice Jorge-Yamam, “se trata tal vez de abandonar el papel que has estado interpretando en la parodia de la familia. Empieza la fiesta y te digo… te digo adiós”

Carmen Flores y Jorge-Yamam. -Por CLARA FERRER

Carmen Flores y a Jorge-Yamam Serrano. -Por CLARA FERRER

P: ¿Cómo surge la idea de Teatro de Cerca?

CARMEN FLORES: Comenzó porque un grupo de personas coincidimos en un trabajo. Quique Culebras escribió una obra, “Dos más”; eran dos conversaciones, una de chicos y una de chicas. Él se propuso ensayar esta obra y empezamos por separado: por un lado las chicas y por el otro los chicos. Pero llegó un momento en que las chicas ya tenían la obra acabada y dijeron: “podríamos hacerla en casa de tal persona e invitar a unos amigos y a ver cómo sale”. Así descubrimos el teatro de salón, de sofá. Allí surgió la idea de hacer teatro en las casas porque la gente nos decía “este trabajo tan minucioso se ha de ver tan de cerca”. De esto hace diez años ya.

P: ¿Cómo es la experiencia de hacer teatro en una habitación y no en un escenario convencional?

C: Recuerdo que al principio de todo estábamos muertos de medio. Además, había momentos muy íntimos en “Dos más”, de una pareja amigas contándose sus cosas y la gente está muy cerca, sientes su respiración. Pero la experiencia es muy buena porque la gente hace contigo el viaje que hace el personaje. Es muy intenso.

P: ¿La obra se adapta al espacio?

JORGE-YAMAM SERRANO: No hay escenario. Si la obra comienza con una conversación entre dos amigas en el salón de la casa de una de ellas, entonces tu te vas a este salón.

C: Normalmente cuando hacemos “La Carcoma” siempre quedamos con el anfitrión de la casa una hora antes para preparar un poco el espacio. Pero siempre aprovechamos lo que hay en la casa.

P: Por lo tanto, ¿no hay requisitos?

C: El sofá, una mesita y la gente muy cerca, que venga con ganas de pasárselo bien.

P: ¿Qué precio tiene?

J: Depende del espectáculo y de dónde tenemos que ir. Tenemos una división muy clara: el teatro de salón que tiene un caché más reducido y contratación por escenarios. Es decir, diferenciamos entre aquellas obras que se contratan para un pequeño público y aquellas que se contratan en un escenario determinado. Uno más profesional y el otro más privado. Sin embargo, muchos de los espectáculos nacieron en un salón o en un dormitorio y tiene su versión teatral, en el escenario.

C: Por ejemplo, yo en agosto fui a hacer una obra por la fiesta de aniversario de un señor que cumplía noventa años y que era muy aficionado al teatro. Fue un regalo de su mujer. Pagaron el caché de la obra más el desplazamiento a Benicasim. Me dieron de comer, dormí allí…

P: Pero sin tener en cuenta los desplazamientos, ¿cuánto puede costar?

R:  “La Carcoma”, “La Ceniza, “El Atraco”, el “Conicertoencanto” y “El Esperanza” son 300 euros. Es formato de casa; de ir a tu casa y hacer la obra allí. Si quieres que representemos la obra en el centro cívico de tu barrio o en festivales es otro precio.

 P: ¿Qué perfil de gente os pide que hagáis una obra de teatro en su casa?

 C: Hay de todo. Ahora normalmente la gente que nos llama tendrá entre cuarenta y sesenta años, pero también hay gente joven de treinta o de veinte. Por ejemplo, yo he hecho un par de cortometrajes y una de las chicas, Marta, me ha pedido que haga una obra en su casa y ella tiene veintidós.

P: ¿La persona puede pedir la obra que quiera?

 J: La que quiera que esté disponible. Por ejemplo, “Que vaya bonito” es para profesionales. Es decir, para teatros y festivales. Sin embargo, también puede ser contratado por privados pero es bastante más caro que el resto de montajes. La puedes contratar pero es bastante más cara y no se desarrolla en un salón, sino en una terraza. Así pues, se suele hacer en primavera o en verano, cuando hace buen tiempo. Pero por ejemplo, este es un local pequeño y cerrado, no se trata de una terraza, pero sí sirve para celebrar una fiesta. De esta forma, donde se pueda hacer una fiesta se puede hacer la obra. Hay unas necesidades mínimas de espacio. Pero si eres un privado, “Que vaya bonito” no costaría trescientos euros, costaría más.

P: ¿Cuál es el procedimiento a partir que una persona se pone en contacto con vosotros para hacer una obra en su casa?

C: Si la persona te llama y te dice que quiere una fecha en concreto. Por ejemplo, hace unos días una chica nos pidió una obra para el 25 de mayo. Pero comprobé que nadie estaba disponible y que, por lo tanto, no podíamos hacer la obra. Así pues, lo primero de todo, después que alguien se pone en contacto con nosotros, es asegurarnos de si la obra está disponible o no. Después ya concretamos el espacio, desplazamiento…

La persona interesada nos envía el formulario por correo juntamente con su teléfono. Yo la llamo y me dice “quiero esta obra para tal día” y si no está disponible convenimos si puede ser otra obra. Entonces también le pregunto si en su salón tiene un sofá, una mesita. Cerramos el bolo directamente por teléfono o por e-mail.

P: ¿Con qué antelación os tienen que avisar?

C: Con un mes iríamos muy bien. Necesitamos como mínimo un mes de antelación para poder garantizar que en aquella fecha estaremos disponibles.

Entrevistando a Carmen Flores y Jorge-Yamam Serrano. -Por CLARA FERRER

Entrevistando a Carmen Flores y Jorge-Yamam Serrano. -Por CLARA FERRER

P: Esta experiencia de hacer teatro en una casa, ¿cómo cambia vuestra forma de hacer teatro en un escenario?

 C: En un teatro tienes que proyectar más la voz, estás arropado en una maquinaria teatral, hay una escenografía que aportas tú, que no es la casa… El personaje y la interpretación ha de ser un poco más abierta, más grande para que llegue. Una cosa son quinientas personas en un teatro y la otra son 40 personas en un salón.

J: Estaríamos más cerca del cine que no del teatro, porque podrías grabar perfectamente la obra en un formato de salón y no desconcertaría, funcionaría. En cambió, si grabases  un espectáculo de teatro como si quisieras hacer una película, no quedaría bien porque hay un exceso de proyección para que llegue la energía, el cuerpo… es un formato más grande. El teatro es una disciplina artística humana que refleja la vida. Entonces, para reflejar la vida, vamos a la vida; vamos al comedor de casa y si quieres representar una conversación de un trozo de vida, qué mejor que ir fuera del teatro.

Carmen flores

P: ¿Con qué dificultades os habéis encontrado?

J: ¿Tienes una hora? (risas). La fórmula que creamos ahora está emergiendo como la fórmula para combatir la crisis. Están saliendo muchos pequeños teatros que el funcionamiento es muy similar al nuestro. Como no hay subvenciones, han subido a un 21% el IVA en cultura en un contexto en que la gente no tiene mucho dinero… Los teatros se tienen que adaptar a las nuevas necesidades y este es un proceso lento. Se tienen que reducir mucho los costes y una de las soluciones que se está encontrando es este tipo de procedimiento que hacemos nosotros. Pero además, nosotros no solamente hacemos este tipo de teatro en las casas, sino que también hacemos teatro en los escenarios convencionales, a pesar de que la filosofía, la energía y la intención es la misma que a casa. Es una humanidad, una proximidad, una conexión muy profunda, un trabajo muy de verdad, identificar y conectar muy profundamente con el público. Hacemos teatro en los salones, en los dormitorios, en las terrazas…

C: Si quieres que te diga la verdad, no hemos notado la crisis. No, porque nunca hemos tenido subvenciones. La gente que nos llama para hacer obras de teatro en su casa es más o menos la misma que antes. Aún hay gente que se puede permitir trasladar una obra de teatro en su casa; que tampoco es que sea muy caro. La fluencia de llamadas es la misma que hace diez años cuando empezamos. Es un precio muy razonable.

J: Nosotros en los últimos dos años es cuando más hemos crecido a nivel de difusión. Hay un espacio aún por crecer, lo que pasa es que te lo tienes que currar mucho, tienes que tener mucha visión , tienes que ser flexible… El teatro siempre ha estado en crisis, ya estamos acostumbrados de alguna manera. La gente que ahora está perdiendo más es aquella que vivía de las subvenciones o aquellas compañías que hacían muchos bolos a nivel de extensión. Son las compañías que tienen una deuda mayor porque no les pagan los ayuntamientos, los festivales…

Jorge-Yamam Serrano

P: Si estáis tan cerca del espectador ¿no os ha pasado nunca que alguien haya intervenido y haya  trastocado el guión?

J: Absolutamente, para bien y para mal.  Nuestra intención es que, además de la proximidad referente al espacio, también haya proximidad emocional. Nunca es lo mismo. Tú tienes una estructura que tienes que trabajar y muy sólida para que después entre la vida, la realidad. La realidad se nutre de la ficción y al revés.  Cuando vas a ver un estreno de teatro, emocionalmente es como si fueras a una fiesta: no sabes qué pasará, conocerás algunos otros no, conoces a unos y haces ver que no… Tú no eres un extraño, tú eres un familiar, eres un amigo… En la obra hacemos un viaje de liberarse, de desprenderse de cosas… No sólo hacemos que se liberen los personajes, tú también tienes que liberarte, porque tú tienes algo que ver aquí. Pero muy importante: no es teatro participativo, no es una animación.

P: Si no es teatro participativo, ¿cómo lo definiríais?

J: Es participativo pero no es interactivo. No es participativo pero participas. Es teatro próximo. Lo que queríamos es hacer lo más profundamente posible el viaje emocional. En vez de haber una cierta distancia, te metemos dentro. El teatro participativo e interactivo lo que busca es que hagas algo. Y a mi no me gusta nada que me obliguen a hacer cosas. Lo que yo quiero es manipularlo todo para que tú, sin que estés obligado, lo hagas o lo sientas. A mi me importa más que sientas que no que hagas.

P: ¿Qué pretendéis con este tipo de teatro?

J: Con Teatro de Cerca intentamos hacer teatro de la forma más real posible. Y es que la gran mentira del teatro es que los actores y el equipo artístico hacen ver que el público no está y que no nos importa y que no condiciona la obra. Es la gran mentira. Cuando un actor está en el escenario, en el estreno de una obra, está cagado, está flipando. Es un material emocional muy fuerte, que negarlo o no hacer nada con esto es como “no tires lo mejor del plato”. Nosotros lo que hacemos con esto es aprovecharlo

P: ¿Qué ventajas presenta este tipo de teatro respecto a una representación convencional?

 C: Es mucho más intenso. Tú cuando vas al teatro estás en tu butaca, sin luces, y ves qué está pasando a una gente que está sobre el escenario y te llega la historia. Pero cuando estás aquí, a medio metro del personaje, viendo lo que le está pasando, lo que está sintiendo… para el espectador es mucho más intenso.

J: Aparte, también tú como actor tienes que estar de verdad delante de una exposición emocional. Hay un trabajo muy grande porque tienes la gente a un metro. Entonces, la ventaja es que es más humano, no estás tan “cómodo”, las historias te llegan más, hay una relación más directa entre los actores, el equipo artístico y el público. Además, después de cada obra hay un debate sobre lo que han visto los espectadores. Otra ventaja en la parte de salones sería que tú mismo te lo haces. Es decir, no tienes que esperar en un teatro, no dependes de nadie en este sentido, tú eres el director de la programación y tienes una independencia; los costes son menores, la ganancia es mayor.

P: ¿Alguna anécdota?

C: Recuerdo que estábamos en una casa, haciendo una obra y llamaron a la puerta. Era el pizzero que quería cambio porque el vecino no tenía. Oriol, que se suponía que era el amo de la casa, tuvo que ir a abrir y decir “perdona, es que estamos haciendo una obra de teatro”. Cerró la puerta y siguió con la obra.

J: Una vez había una mujer embarazada en el público. En “Que vaya bonito” hay un conflicto con temas como el aborto. Mi personaje, por ejemplo, está cagado porque va a ser padre por primera vez. Y yo tenía una frase en que me confieso y digo “estoy cagado”. Miré la embarazada y ella me respondió: “tranquilo, porque yo también”.

En la fiesta hay un personaje que canta y toca la guitarra. -Por CLARA FERRER

En la fiesta hay un personaje que canta y toca la guitarra. -Por CLARA FERRER

C: En “Que vaya bonito”, un personaje canta y toca la guitarra. Y una vez una señora vino y le dijo al técnico “perdona, yo quiero cantar, ¿cuándo puedo cantar yo?” y el chico dijo “no, es que esto no es un karaoke, esto es una obra”.

J: Es tan mágico que no puedes competir con ello. El actor, el director y el equipo artístico teatral no pueden nunca competir con la vida de las personas.

  • Enlaces de interés

Fragmento de la entrevista en: http://www.youtube.com/watch?v=uaBkQOtgxyQ

Vídeo promocional de la obra “Que vaya bonito” http://www.youtube.com/watch?v=n6IY3EkKFhY

Página web del director y actor Jorge-Yamam Serrano http://www.jorge-yamam.com/

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“Para mí el teatro es una droga sana”

Labios rojos perfectamente perfilados dibujan una sonrisa cuidadosamente blanca. Karme Málaga es una joven, apasionada y coqueta actriz de teatro, pero también la hemos visto en la pequeña y en la gran pantalla. Se define como una “chica tímida, presumida, introvertida y muy insegura”. Sin embargo, transmite justo lo contrario.

Por CLARA FERRER y LAURA FLAMARICH

La actriz Karme Málaga posa para la cámara. -Por Clara Ferrer

La actriz Karme Málaga. -Por CLARA FERRER

La actriz de Sabadell interpreta a Ruth en su última obra, “Qui a casa torna”; una obra del galardonado Premio Nobel de Literatura, Harold Pinter. Es la única mujer. Los hombres se sienten atraídos hacia ella y ella lo sabe. Su personaje, al igual que ella, también es apasionado, vivaz y seductor.

Lleva unas gafas negras de pasta que resaltan la mirada intensa que transmiten sus ojos azulados. Le encanta posar ante la cámara y rendirse ante ella. Karme Málaga se cuida, se mima. Sabe que su imagen es importante.

Nos hemos citado en Plaça Reial para ir a algún lugar más íntimo. El bar es pequeño y tiene esa peculiar oscuridad acogedora en pleno corazón de la Ciutat Vella. De cálidos colores y rústico, tiene dos pisos, uno medio vacío y otro vacío completamente. Nos decantamos por la segunda opción. La música de matices jazzísticos suena persistentemente a un volumen ligeramente elevado.

Entre los humeantes cafés, las cámaras están en continuo funcionamiento. Flashes y grabadora en marcha, la actriz se siente cómoda pero nerviosa, como eufórica. Le gustan las cámaras. No le molestan. Está acostumbrada a que ojos ajenos se posen sobre ella. Ser el centro de la atención. Tras unas pequeñas risas, da elegantemente un sorbo de su café y comenzamos. Responde segura de lo que dice, es decidida y muy, muy crítica.

¿Cómo empezaste en el mundo del teatro?

Desde pequeña que me apuntaron a una escuela de ballet porque yo tenía los pies planos. El médico les dijo a mis padres “esta niña tiene que hacer ballet”. Al principio no me gustaba porque la maestra nos gritaba un montón. Hacía  todo lo que podía para no ir a clase. A raíz de esto, me empezó a gustar más la danza; hice jazz contemporáneo, claqué y también música. Poco después empecé a hacer un poco de teatro amateur. De esta forma me llegó el momento en que tuve que elegir la carrera. Yo quería ir al Institut del Teatre, pero, lo típico, mis padres que son muy académicos, filólogos, me dijeron: “no, no, tienes que hacer una carrera en la universidad” y me dije, “haz filología”. A pesar de que tenía ganas de hacer teatro, entré en filología francesa.

Yo estaba desmotivada con la carrera. Yo conocía a una actriz de Sabadell, María Barriu, de La Cubana, y me recomendó que fuera a la Escola de Teatre Nancy Tuñón,  en Gracia. Allí pasé los cinco mejores años de mi vida.  A partir de este momento, una representante me vio y empecé en seguida. Es una escuela que exige una preparación de aproximadamente cuatro o cinco años. Tiene disciplinas, desde trabajo de texto a trabajo de escena. Esta escuela me ofreció una muy buena preparación como actriz.

¿La primera obra seria que hiciste?

Tuve la suerte de que en la escuela conocí a una representante que tenía muchos contactos y me empezó a integrar un poco en este mundo artístico. En los primeros castings ya me ofrecieron el papel de protagonista en una película en Madrid. Era cine de autor. Era un trabajo muy duro. En una hora y media de película tenía que repetir muchísimas veces las mismas escenas. Todo aquello fue muy estresante; me daban las separatas, los textos, las citaciones de un día para otro… La película era Las películas de mi padre y fuimos a San Sebastián a rodar. Aquello fue increíble. Más tarde también Ventura Pons, me eligió para hacer una película. Fue cuando me di cuenta que iba en serio.

¿Cine o teatro?

A mí lo que más me gusta es el teatro, es lo que más viva me hace sentir. Hay gente que tiene la teoría que cuando te transformas para representar a un personaje es como si entrara un espíritu dentro de ti. Yo no lo pienso, pero, por ejemplo, en esta obra, Qui a casa torna, el grado de exigencia que requiere un autor como Harold Pinter es tal que es escencial un elevadísimo nivel de concentración. Yo salgo súper cansada. Sin embargo, esto es lo que más me gusta.

¿Cuál es el trabajo del que estás más orgullosa?

Una obra de teatro que hice en París. Trataba sobre la Guerra Española. Era en francés y los actores, que eran de allí, de París.  En el teatro eran todos muy meticulosos con mi forma de pronunciar algunas palabras, me exigían muchísimo. La verdad es que lo pase un poco mal. Con todo, haciendo esta obra conocí a una pareja de españoles exiliados en Francia. Estaban entre el público. Cuando acabó la representación me dieron las gracias en francés, cogiéndome la mano y llorando. Me pusieron la piel de gallina. En ese momento me di cuenta de que, a veces, la realidad supera a la ficción. Fue un “yo quiero hacer esto”.

A la actriz le encanta posar ante la cámara. -Por CLARA FERRER

¿Qué género de teatro prefieres?

Me gusta mucho el teatro de texto, denso, consistente, que requiera un cierto grado de concentración y exigencia. Sin embargo, el drama también me interesa bastante, pues es muy fácil involucrarse en el papel. Y si además me gusta el personaje, me siento identificada con él y el trabajo ya no es tan complicado . Con todo, llevo tanto tiempo trabajando este género que ahora me apetece cambiar un poco y hacer comedia.

¿Rituales antes de la puesta en escena?

En primer lugar, me gusta mucho colocar y ordenar mis cosas. Me gusta crear mi espacio personal. Parece una tontería pero te ayuda a concentrarte. Aquí empiezo a transformarme: me maquillo, me peino y me cambio de ropa. A veces sí que hago estiramientos porque me gusta tener el cuerpo despierto. No acostumbro a hacer calentamientos de voz, cosa que sí hacen algunos actores. Lo que necesito es aislarme, no hablar con nadie durante unos minutos. Hago una meditación interna y sólo me concentro en el personaje.

Porque, por ejemplo, la obra  Qui a casa torna, más que física, requiere una atención psicológica. Tengo un momento autista antes de comenzar. Es en plan “estoy autista, lo siento” pero mis compañeros ya lo saben. A mi me desconcentra estar con un compañero que está todo el rato repasando el texto. El texto ya me lo sé, no necesito repasarlo justo antes de la función. Además, me pone nerviosa.

¿Qué le falta al teatro hoy en día?

El apoyo de las instituciones públicas. Nos están haciendo un boicot total y absoluto. Están consiguiendo que mucha gente no pueda vivir de esto. En Francia no es así. En Francia todo el mundo está contratado y todo el mundo tiene un paro digno. Aquí, decir que eres actor es como un “vive la vida”, no te toman enserio y te hacen sentir muy poco respetado.

Yo misma tengo un pie en el teatro, pero muchas veces estoy haciendo traducciones, visitas guiadas y otros trabajos. Es una vida bastante inestable. Siempre lo ha sido, pero ahora lo es más que nunca.

Entrevistando a la actriz Karme Málaga.

¿Y si no fuera el teatro? ¿Dónde te veríamos?

Seguramente sería traductora, porque he trabajado mucho de intérprete. Me gustan mucho los idiomas.

Y si los dominas tanto, ¿no ves un futuro lejos de aquí?

A veces he pensado en irme, irme por ejemplo a París porque hay mucha oferta cultural. Creo que allí podría tener más posibilidades, tal vez. Pero me da miedo marcharme, estoy muy arraigada aquí. Es mi ciudad, aquí tengo a mis amigos, a mi familia, a mi perra Valentina… Me da rabia tener que marcharme porque aquí, en mi país, no se me da la oportunidad de trabajar. ¡Tengo tantos amigos que se han marchado! Es muy frustrant esta situación.

karme

¿Te pareces a los personajes que interpretas?

Al final siempre hay algo de ti que se acaba aproximando al personaje. Físicamente tú eres como eres, puedes transformarte (y a mí me han dicho que tengo un don para hacerlo). Es imposible que no haya cosas de la personalidad de Karme que no tenga la personalidad de Ruth. Siempre, en cada personaje, hay algo tuyo, una parte tuya muy personal. Y creo que esto es muy positivo, muy enriquecedor, porque haces que este personaje crezca. Haces que sea una persona real y no algo construido.

 ¿Hay algún personaje, algún papel o alguna situación que te haya resultado desagradable?

Sí. Hice una obra, Desiguals, en el Teatro Gaudí. Interpretaba a una joven periodista,  atractiva, con éxito, que necesitaba afecto y se dejaba querer por todos; tanto por hombres como mujeres. Era bisexual. Eso fue relativamente fácil de interpretar pero a mí me han enseñado a trabajar siguiendo la doctrina de la Escuela Realista. Tú, como actriz, tienes tus limitaciones. Nunca podré ser un hombre ni con treinta años puedo pretender interpretar a una persona de setenta porque tengo una edad físicamente y mentalmente muy lejana a ésta.

Karme 2

Recuerdo que en esta obra, en Desiguals, me hacían interpretar a una mujer de sesenta años. Yo podía caminar de otra manera, pero no me creía el personaje. Y si yo no me creo el personaje porque físicamente no llego… Me sentía como forzada, como sobreactuada. Notaba que estaba haciendo algo que a mí no me gustaba. Pero el director me lo pidió y yo lo hice. 

¿Con qué dificultades te has encontrado a lo largo de tu carrera?

Con la falta de palabra y de profesionalidad de ciertas personas que se aprovechan de la ilusión y de las ganas de trabajar. Algunas veces me he sentido degradada como actriz y como mujer. Hay mucho machismo en el mundo del teatro. Me he encontrado con gente que pienso “ojalá no te hubiera conocido”. A veces he llegado llorando a casa y me he encerrado en mi cuarto. He tenido bajones. Pero después te llaman para hacer otro papel y vuelves a estar alegre y quieres seguir adelante. Sobre todo en la televisión me han vendido un tiempo con el perfil de “tía buena” que yo ya no quiero ni me interesa. El físico determina mucho. Por eso lo que yo quiero es el teatro. En el teatro o tienes talento o lo dejas correr.

¿Proyectos de futuro?

Antes de hacer teatro también hice publicidad, donde el físico es lo más importante. Fui a un cásting, hace más o menos un mes. Yo no acababa de encajar..todas eran modelos.

En cuanto a proyectos inmediatos me han propuesto hacer una comedia, pero no puedo decir nada más. Pero de momento no hay dinero… solamente me la estoy leyendo.

¿Como sería un día contigo?

Tengo días muy distintos, casi nunca tengo un día igual que el anterior. Mi vida no es demasiado rutinaria. Me levanto, voy a clase de yoga… hoy, por ejemplo, tengo clase de alemán de 15h a 19h. Por la noche seguramente iré al teatro. Eso sí, voy mucho al teatro. Me encanta ver lo que hay, enriquecerme y empaparme de lo que me rodea, de toda esta cultura.

¿Cómo compaginas tu vida profesional con tu vida privada?

Depende. Hay momentos en que soy muy feliz porque estoy haciendo teatro, que es mi pasión. El teatro es una droga, como una droga sana, porque es terapéutica, estás ocupado mentalmente. Cuando hago teatro es cuando más feliz soy y si, además, me toca viajar… es un placer. Trabajar de esto es un lujo.

  • Enlaces de interés:

Currículum detallado de la trayectoria profesional de la actriz: http://www.redteatral.net/actores-karma-m-laga-53346

En su blog, la actriz cuenta sus experiencias y comparte sus gustos más literarios: http://karmemalaga.blogspot.com.es/

Noticia sobre la última obra donde podemos ver a Karme Málaga: http://www.radiosabadell.fm/Noticies/La-companyia-sabadellenca-Frog-prorroga-l-espectacle-Qui-a-casa-torna-al-Versus-Teatre-de-Barcelona

Las consecuencias de las decisiones más banales

Por SARA SÁNCHEZ 

Barcelona ha sido la ciudad elegida para el estreno europeo de “Bona Gent”, la obra escrita por el premio Pullitzer David Lindsay-Abaire. En 1 hora y cuarenta minutos, el público puede conocer los intentos que Margie Walsh lleva a cabo para reiniciar su vida. Walsh, interpretada por una soberbia Mercè Arànega, pierde su trabajo aún con el riesgo de tener que abandonar también su casa. Por lo tanto, es predecible como avanzará la trama: la protagonista busca recuperar el rumbo de su futuro.

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Imagen promocional del elenco de “Bona Gent”. A la derecha de la fotografia, Daniel Veronese.

Aparentemente, esta sinopsis, vuelve a retomar un tema de gran actualidad como es la complicada situación que viven muchas familias. Cualquier clase de espectador podría echarse atrás ante esta temática. Aborrece ya. Pero no en el caso de “Bona Gent”. Cada frase del texto consigue atraer más al espectador.

Parece difícil como un asunto tan delicado como el que presenta el argumento, pueda combinarse con una inagotable dosis de humor. Pero el director de moda, Daniel Veronese, lo consigue sin dificultades manifiestas. Los protagonistas  asumen las complicaciones que deben afrontar y deciden sobreponerse a ellas sin lamentos.  Eso, precisamente, es lo que permite que el espectador no tema reírse de las desgracias ajenas durante el transcurso de la función.

La obra, sin entreacto, consigue distraer a los asistentes gracias al estilo personal de Veronese. Su sello, la naturalidad en los diálogos, es lo que concede ritmo a las escenas. A parte de las actuaciones más verosímiles que se pueden encontrar tanto por parte de Arànega como del resto del elenco.

El precio de la entrada, uno de los más caros de la actual cartelera, es el principal impedimento que se le puede adjudicar a presenciar “Bona Gent”. Pero no lo deberíamos considerar como tal si tenemos en cuenta el trabajo que realiza todo el equipo para conseguir el efecto que la obra suscita en el público. Este no sólo se evade durante la representación sino que a la salida del Teatre Goya-Codorniu, la reflexión sobre cómo se encaran las cosas es inevitable.  La premisa de la obra se reduce a la importancia de las consecuencias de las decisiones más banales. Puede sonar presuntuoso, pero realmente “Bona Gent” debería ser de asistencia obligatoria.

“Es un no parar y luchar por tus sueños”

Entrevista con la joven actriz revelación del panorama artístico catalán Clara de Ramon Llorens.

Por LAURA FLAMARICH

Hace un día fantástico en Barcelona, los alumnos del Institut del Teatre están fuera tomando el sol y charlando. La localizo rápidamente por su melena pelirroja y su baja estatura en un banco junto a sus compañeros, ha terminado las clases por hoy.  Clara de Ramon  actuaba hace unos días en la Sala Gran del Teatre Nacional de Catalunya (TNC), donde representaba a Nadia en la obra Els nostres tigres beuen llet dirigida por Albert Espinosa.

Con sus veinte años Clara de Ramon es una actriz con mucha experiencia - Por Irene Benedicto

Con sus veinte años Clara de Ramon es una actriz con mucha experiencia – Por IRENE BENEDICTO

La observo, a pesar de sus recientes veinte años lleva una larga trayectoria en la espalda. Nos sentamos en unos cómodos sofás situados en el interior del Instituto. “He hecho teatro  toda la vida” cuenta.  Clara es de las pocas que puede decir que ha actuado con tan solo un año de nacer (lleva des de 1994 actuando en Els pastorets de Mataró). Como su vida, Clara de Ramon es una chica que no deja de moverse. Se ha formado en danza -contemporánea, hip hop, española y obtuvo el nivel medio-excelente(85/100) de la Royal Academy of Dance en 2010-, comedia, acrobacia, interpretación y música -Viola en la escuela La Saca-. “Soy capaz de hacer muchas cosas”, reconoce.  Hace ya unos años que vio en el teatro un futuro: “Cuando eres joven es el momento de soñar, abrirte y después tienes que luchar por tus sueños, luchar de verdad”. Reconoce con una sonrisa que tiene la suerte de que le han ido saliendo las cosas y con una mirada firme resume: “Trabajar mucho y mucha suerte”.

2011 fue un año repleto para ella. Participó en seis cortometrajes –El silencio de Gerard Martí, Ana de Francisco Jiménez, L’examen y Práctica II de Oriol Puig, Llum de Alex Bravo y L’exclusió de Carlota Bantanñà-, apareció en la série de TV3 Kubala, Moreno i Manchón, donde daba vida a la hija de dieciséis años de un detective. E hizo su primera gran actuación en el TNC con ‘Agost’ de Sergi Belbel, donde trabajó con grandes actores. Con los ojos brillando y su cara de niña, me cuenta que no podía estar mejor, “te dan mucha confianza”, explica. La obra tuvo tanto éxito que decidieron repetirla en 2012.

Hablamos de su último trabajo, Els nostres tigres beuen llet de Albert Espinosa. “Cuando haces un casting, sabes si te ha ido bien” comenta, ella salió con buena sensación pero aún así, cuando la llamaron no se lo podía creer. Su personaje Nadia era la única chica de una familia con 5 hermanos enfrentados a un padre despótico. Consiguió meterse en el papel a partir del working progress de la obra: “Albert iba proponiéndonos escenas y nosotros íbamos probando”. Fue adaptando y cambiando su personaje hasta obtenerlo. Para Clara de Ramon, lo más complicado había sido “pensar que la chica estaba aislada del mundo, que solo había vivido con un hombre” (su padre, un cineasta con Alzheimer representado por el actor Andreu Benito).

“Tengo suerte de que me han ido saliendo las cosas” – Por IRENE BENEDICTO

Durante una hora y media, con un campo de futbol por attrezzo, se mezclaban dos épocas de una familia con muchos recuerdos y emociones.  Albert Espinosa director de la obra y también actor de la misma (representaba el papel de Ciro, uno de los cinco hermanos, cuando era mayor), saco el nombre de la obra del poema “Un encontre inesperat” de Wislawa Szymborska. “Está loco” explica la joven actriz con una sonrisa de oreja a oreja y continua “ha hecho mucho trabajo, había días que traía tres escenas nuevas”. Cuenta que era raro trabajar con él porque muchas veces teía que ver la obra desde el público, desde fuera, y entoces los actores tenian que “actuar sin el” aunque, así “cada día tenias que estar a tope”.

La obra había recibido bastantes críticas negativas. “Lo sabíamos y nos daba igual” la joven mataronesa defiende que Espinosa era más autor que director, pero se preocupaba en todo momento de que estuvieran bien y se sintieran cómodos.laura destacat

Clara cuenta orgullosa que cada día se ponía a prueba, que cada día tenía que ser la primera vez. “Es como un auto reciclaje” resume.  Tiene claro que es feliz con lo que hace: “en teatro tu das y a la vez recibes, tienes el control de lo que haces”. Ahora en mayo empezara a trabajar en un proyecto para el Junio. El TNC le encanta pero tiene la sensación de que parece que muchas cosas no las puede hacer “impone respecto” dice, tiene muchas ganas de empezar, porque será algo distinto a los últimos trabajos, más cercano al público. Sonríe, es feliz, su vida es un sueño hecho realidad y es consciente de ello.

“El teatro debería ser más accesible”

Carol Muakuku, actriz en Bona Gent. La podemos ver en el Teatre Goya-Codorniu

Por SARA SÁNCHEZ TARIFA

Empezó la carrera de Biología pero en el segundo curso, lo vio claro. Eso no era lo suyo, necesitaba estar encima de un escenario. Después de pasar por varias escuelas de interpretación, entró en el Institut del Teatre y se licenció. Allí fue donde se dio cuenta que actuar es muy complejo: “Hay gente que sí puede hacerlo intuitivamente y después hay otros que, a base de estudiar, también lo puede conseguir”.

Carol Makuku en su camerino antes de empezar la función -Por Sara Sánchez

Carol Makuku en su camerino antes de empezar la función -Por Sara Sánchez

Carol Muakuku interpreta el papel de Kate en Bona Gent. Al igual que ella, su personaje es extremadamente amable y complaciente. Kate es la mujer de Mike (interpretado por Àlex Casanovas), un ginecólogo que consigue una buena posición social después de vivir en un barrio de la periferia de Boston. Un día, Margie Walsh (interpretada por Mercé Aránega), una amiga de la infancia de Mike, llama al timbre de su casa. “Y a base de beber, charlar y dejarse llevar se descubren muchos secretos del pasado”.

El reconocido director Daniel Veronese es el responsable de Bona Gent. Su filosofía es especial. Muakuku explica que un día Veronese estaba en un autobús y delante tenia dos señoras mayores que hablaban todo el rato al mismo tiempo y, a pesar de ello, se entendían. Él ha querido traspasar eso a los escenarios. “No es un teatro de replica, incluso no nos respetamos los turnos de palabra. Los diálogos son como las conversaciones que podrías tener con tus amigos. Veronese quiere que en el momento en que tu entiendas lo que te están diciendo, ya contestes”, señala la actriz. Carol Muakuku afirma que esa intención de que los personajes sean tan naturales ha facilitado su trabajo de meterse en la piel de Kate.

Bona gent bona

Muakuku comparte cartel con actores consagrados como Mercè Aránega – Por Glòria Illa

“Para algunos, actriz mulata; para mi, simplemente actriz”. Esta es la descripción que Muakuku tiene introducida en su perfil de Twitter. Aunque cuando ingresó en el Institut del Teatre sus profesores le auguraron que podría optar a cualquier tipo de papel, lo cierto es que por su color de piel no ha tenido aún acceso a todos los registros: “En Catalunya la gente piensa que no soy de aquí. Por eso, suelen ofrecerme papeles de inmigrante ilegal que no sé hablar bien el catalán, de monja desvalida, de prostituta…” Pero a pesar de esto, ella le da un giro a la situación. Su mentalidad optimista es la responsable de que considere que su perfil no le ha supuesto ningún hándicap sino que le ha reportado ciertos beneficios. “Es cierto que hay menos oportunidades pero también hay menos competencia” reflexiona. “Me lo tomo como algo positivo. Por ejemplo, el personaje que interpreto en Bona Gent es el de una mujer afroamericana. Ser como soy, por lo tanto, me ha permitido trabajar en esta producción”.

destacado sara

Carol Muakuku no se desespera y confía en que llegue el momento en el cual tenga acceso a todo tipo de personajes. A pesar de los estereotipos, su tenacidad y sus aptitudes le han permitido actuar en el Teatre Nacional, en el Borràs, el Capitol… Aunque esta profesión este repleto de dificultades, a ella no le sorprende que pueda vivir de la interpretación: “Ya lo tenia claro desde que entré en el Institut del Teatre” bromea. “Y aún espero mucho mas”.

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La actriz delante del escenario donde se representa Bona Gent – Por Sara Sánchez

Antes quizá sí era una profesión muy bohemia pero ahora las cosas han cambiado, la gente se lo toma muy en serio.” Precisamente, la constancia y la disciplina son las bazas que juegan a su favor. A pesar de los obstáculos que existen en el mundo de las artes escénicas, ella puede presumir de estar en una obra de gran calidad: “La entrada de la obra vale 32€. Realmente los vale porque hay mucha gente detrás, pero no todo el mundo se lo puede permitir” El incremento del IVA frena a muchos espectadores a ir al teatro. “Mucha gente piensa que es un lujo pero nosotros creemos que es parte de la formación, debería ser más accesible. Los espectadores pierden parte de su aprendizaje” apunta Muakuku.