Cuando relucen los peores valores del ser humano

Por CLARA FERRER

La obra del Premio Nobel de Literatura Harold Pinter “Qui a casa torna” llega al Versus Teatro de la mano de la compañía Frog; esta vez dirigida por Salvador Esplugas. “The Homecoming” (su título original) quedó en el olvido hasta hace relativamente poco. Lo que la hizo emerger en el ámbito catalán fue la traducción de Víctor Mallafré en 1986 con el título “Qui a casa torna” en la Biblioteca Teatral del Institut del Teatre.

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Cartel de la obra en el Versus Teatre

Los ingredientes de la obra son: machismo, cinismo, irracionalidad, violencia, envidia, rencor, resentimiento, menosprecio y odio. Y es que en “Qui a casa torna” los peores valores del ser humano se hallan a flor de piel. Harold Pinter es uno de los maestros del teatro del absurdo y, como tal, la obra pone en tela de juicio la irracionalidad del ser humano.

Teddy (Màrius Hernández) llega a casa después de pasar seis años en América haciendo un doctorado en Filosofía. Pero no llega con las manos vacías. Vuelve a su casa en Londres para presentar su esposa, aprovechando un viaje por toda Europa.

Pero las cosas, a pesar de todos estos años fuera, no han cambiado y Ruth (Karme Málaga) es una mujer, la única, en una familia de hombres (Max, el padre, Sam, el tío, y los hijos Lenny y Joey) donde impera un clima hostil.

Con la llegada del hermano mayor y su esposa, las relaciones de poder se trastocarán. Si bien la familia tratará a Ruth como una prostituta desde el principio, Teddy responderá con silencios. La fragilidad e inocencia de Ruth sólo será aparente en el principio, pues es ella quien acaba ganando e imponiendo sus condiciones.

Los actores con Clara Ferrer. -Por Marta Maté, ayudante de fotografía

Los actores con Clara Ferrer. -Por Marta Maté, ayudante de fotografía.

  • Enlaces de interés 

Crítica de la obra: http://www.masteatro.com/critica-de-qui-a-casa-torna/ 

Nuestra entrevista a la actriz Karme Málaga (Ruth en la obra): https://traselescenario.wordpress.com/2013/04/29/380/ 

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“Para mí el teatro es una droga sana”

Labios rojos perfectamente perfilados dibujan una sonrisa cuidadosamente blanca. Karme Málaga es una joven, apasionada y coqueta actriz de teatro, pero también la hemos visto en la pequeña y en la gran pantalla. Se define como una “chica tímida, presumida, introvertida y muy insegura”. Sin embargo, transmite justo lo contrario.

Por CLARA FERRER y LAURA FLAMARICH

La actriz Karme Málaga posa para la cámara. -Por Clara Ferrer

La actriz Karme Málaga. -Por CLARA FERRER

La actriz de Sabadell interpreta a Ruth en su última obra, “Qui a casa torna”; una obra del galardonado Premio Nobel de Literatura, Harold Pinter. Es la única mujer. Los hombres se sienten atraídos hacia ella y ella lo sabe. Su personaje, al igual que ella, también es apasionado, vivaz y seductor.

Lleva unas gafas negras de pasta que resaltan la mirada intensa que transmiten sus ojos azulados. Le encanta posar ante la cámara y rendirse ante ella. Karme Málaga se cuida, se mima. Sabe que su imagen es importante.

Nos hemos citado en Plaça Reial para ir a algún lugar más íntimo. El bar es pequeño y tiene esa peculiar oscuridad acogedora en pleno corazón de la Ciutat Vella. De cálidos colores y rústico, tiene dos pisos, uno medio vacío y otro vacío completamente. Nos decantamos por la segunda opción. La música de matices jazzísticos suena persistentemente a un volumen ligeramente elevado.

Entre los humeantes cafés, las cámaras están en continuo funcionamiento. Flashes y grabadora en marcha, la actriz se siente cómoda pero nerviosa, como eufórica. Le gustan las cámaras. No le molestan. Está acostumbrada a que ojos ajenos se posen sobre ella. Ser el centro de la atención. Tras unas pequeñas risas, da elegantemente un sorbo de su café y comenzamos. Responde segura de lo que dice, es decidida y muy, muy crítica.

¿Cómo empezaste en el mundo del teatro?

Desde pequeña que me apuntaron a una escuela de ballet porque yo tenía los pies planos. El médico les dijo a mis padres “esta niña tiene que hacer ballet”. Al principio no me gustaba porque la maestra nos gritaba un montón. Hacía  todo lo que podía para no ir a clase. A raíz de esto, me empezó a gustar más la danza; hice jazz contemporáneo, claqué y también música. Poco después empecé a hacer un poco de teatro amateur. De esta forma me llegó el momento en que tuve que elegir la carrera. Yo quería ir al Institut del Teatre, pero, lo típico, mis padres que son muy académicos, filólogos, me dijeron: “no, no, tienes que hacer una carrera en la universidad” y me dije, “haz filología”. A pesar de que tenía ganas de hacer teatro, entré en filología francesa.

Yo estaba desmotivada con la carrera. Yo conocía a una actriz de Sabadell, María Barriu, de La Cubana, y me recomendó que fuera a la Escola de Teatre Nancy Tuñón,  en Gracia. Allí pasé los cinco mejores años de mi vida.  A partir de este momento, una representante me vio y empecé en seguida. Es una escuela que exige una preparación de aproximadamente cuatro o cinco años. Tiene disciplinas, desde trabajo de texto a trabajo de escena. Esta escuela me ofreció una muy buena preparación como actriz.

¿La primera obra seria que hiciste?

Tuve la suerte de que en la escuela conocí a una representante que tenía muchos contactos y me empezó a integrar un poco en este mundo artístico. En los primeros castings ya me ofrecieron el papel de protagonista en una película en Madrid. Era cine de autor. Era un trabajo muy duro. En una hora y media de película tenía que repetir muchísimas veces las mismas escenas. Todo aquello fue muy estresante; me daban las separatas, los textos, las citaciones de un día para otro… La película era Las películas de mi padre y fuimos a San Sebastián a rodar. Aquello fue increíble. Más tarde también Ventura Pons, me eligió para hacer una película. Fue cuando me di cuenta que iba en serio.

¿Cine o teatro?

A mí lo que más me gusta es el teatro, es lo que más viva me hace sentir. Hay gente que tiene la teoría que cuando te transformas para representar a un personaje es como si entrara un espíritu dentro de ti. Yo no lo pienso, pero, por ejemplo, en esta obra, Qui a casa torna, el grado de exigencia que requiere un autor como Harold Pinter es tal que es escencial un elevadísimo nivel de concentración. Yo salgo súper cansada. Sin embargo, esto es lo que más me gusta.

¿Cuál es el trabajo del que estás más orgullosa?

Una obra de teatro que hice en París. Trataba sobre la Guerra Española. Era en francés y los actores, que eran de allí, de París.  En el teatro eran todos muy meticulosos con mi forma de pronunciar algunas palabras, me exigían muchísimo. La verdad es que lo pase un poco mal. Con todo, haciendo esta obra conocí a una pareja de españoles exiliados en Francia. Estaban entre el público. Cuando acabó la representación me dieron las gracias en francés, cogiéndome la mano y llorando. Me pusieron la piel de gallina. En ese momento me di cuenta de que, a veces, la realidad supera a la ficción. Fue un “yo quiero hacer esto”.

A la actriz le encanta posar ante la cámara. -Por CLARA FERRER

¿Qué género de teatro prefieres?

Me gusta mucho el teatro de texto, denso, consistente, que requiera un cierto grado de concentración y exigencia. Sin embargo, el drama también me interesa bastante, pues es muy fácil involucrarse en el papel. Y si además me gusta el personaje, me siento identificada con él y el trabajo ya no es tan complicado . Con todo, llevo tanto tiempo trabajando este género que ahora me apetece cambiar un poco y hacer comedia.

¿Rituales antes de la puesta en escena?

En primer lugar, me gusta mucho colocar y ordenar mis cosas. Me gusta crear mi espacio personal. Parece una tontería pero te ayuda a concentrarte. Aquí empiezo a transformarme: me maquillo, me peino y me cambio de ropa. A veces sí que hago estiramientos porque me gusta tener el cuerpo despierto. No acostumbro a hacer calentamientos de voz, cosa que sí hacen algunos actores. Lo que necesito es aislarme, no hablar con nadie durante unos minutos. Hago una meditación interna y sólo me concentro en el personaje.

Porque, por ejemplo, la obra  Qui a casa torna, más que física, requiere una atención psicológica. Tengo un momento autista antes de comenzar. Es en plan “estoy autista, lo siento” pero mis compañeros ya lo saben. A mi me desconcentra estar con un compañero que está todo el rato repasando el texto. El texto ya me lo sé, no necesito repasarlo justo antes de la función. Además, me pone nerviosa.

¿Qué le falta al teatro hoy en día?

El apoyo de las instituciones públicas. Nos están haciendo un boicot total y absoluto. Están consiguiendo que mucha gente no pueda vivir de esto. En Francia no es así. En Francia todo el mundo está contratado y todo el mundo tiene un paro digno. Aquí, decir que eres actor es como un “vive la vida”, no te toman enserio y te hacen sentir muy poco respetado.

Yo misma tengo un pie en el teatro, pero muchas veces estoy haciendo traducciones, visitas guiadas y otros trabajos. Es una vida bastante inestable. Siempre lo ha sido, pero ahora lo es más que nunca.

Entrevistando a la actriz Karme Málaga.

¿Y si no fuera el teatro? ¿Dónde te veríamos?

Seguramente sería traductora, porque he trabajado mucho de intérprete. Me gustan mucho los idiomas.

Y si los dominas tanto, ¿no ves un futuro lejos de aquí?

A veces he pensado en irme, irme por ejemplo a París porque hay mucha oferta cultural. Creo que allí podría tener más posibilidades, tal vez. Pero me da miedo marcharme, estoy muy arraigada aquí. Es mi ciudad, aquí tengo a mis amigos, a mi familia, a mi perra Valentina… Me da rabia tener que marcharme porque aquí, en mi país, no se me da la oportunidad de trabajar. ¡Tengo tantos amigos que se han marchado! Es muy frustrant esta situación.

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¿Te pareces a los personajes que interpretas?

Al final siempre hay algo de ti que se acaba aproximando al personaje. Físicamente tú eres como eres, puedes transformarte (y a mí me han dicho que tengo un don para hacerlo). Es imposible que no haya cosas de la personalidad de Karme que no tenga la personalidad de Ruth. Siempre, en cada personaje, hay algo tuyo, una parte tuya muy personal. Y creo que esto es muy positivo, muy enriquecedor, porque haces que este personaje crezca. Haces que sea una persona real y no algo construido.

 ¿Hay algún personaje, algún papel o alguna situación que te haya resultado desagradable?

Sí. Hice una obra, Desiguals, en el Teatro Gaudí. Interpretaba a una joven periodista,  atractiva, con éxito, que necesitaba afecto y se dejaba querer por todos; tanto por hombres como mujeres. Era bisexual. Eso fue relativamente fácil de interpretar pero a mí me han enseñado a trabajar siguiendo la doctrina de la Escuela Realista. Tú, como actriz, tienes tus limitaciones. Nunca podré ser un hombre ni con treinta años puedo pretender interpretar a una persona de setenta porque tengo una edad físicamente y mentalmente muy lejana a ésta.

Karme 2

Recuerdo que en esta obra, en Desiguals, me hacían interpretar a una mujer de sesenta años. Yo podía caminar de otra manera, pero no me creía el personaje. Y si yo no me creo el personaje porque físicamente no llego… Me sentía como forzada, como sobreactuada. Notaba que estaba haciendo algo que a mí no me gustaba. Pero el director me lo pidió y yo lo hice. 

¿Con qué dificultades te has encontrado a lo largo de tu carrera?

Con la falta de palabra y de profesionalidad de ciertas personas que se aprovechan de la ilusión y de las ganas de trabajar. Algunas veces me he sentido degradada como actriz y como mujer. Hay mucho machismo en el mundo del teatro. Me he encontrado con gente que pienso “ojalá no te hubiera conocido”. A veces he llegado llorando a casa y me he encerrado en mi cuarto. He tenido bajones. Pero después te llaman para hacer otro papel y vuelves a estar alegre y quieres seguir adelante. Sobre todo en la televisión me han vendido un tiempo con el perfil de “tía buena” que yo ya no quiero ni me interesa. El físico determina mucho. Por eso lo que yo quiero es el teatro. En el teatro o tienes talento o lo dejas correr.

¿Proyectos de futuro?

Antes de hacer teatro también hice publicidad, donde el físico es lo más importante. Fui a un cásting, hace más o menos un mes. Yo no acababa de encajar..todas eran modelos.

En cuanto a proyectos inmediatos me han propuesto hacer una comedia, pero no puedo decir nada más. Pero de momento no hay dinero… solamente me la estoy leyendo.

¿Como sería un día contigo?

Tengo días muy distintos, casi nunca tengo un día igual que el anterior. Mi vida no es demasiado rutinaria. Me levanto, voy a clase de yoga… hoy, por ejemplo, tengo clase de alemán de 15h a 19h. Por la noche seguramente iré al teatro. Eso sí, voy mucho al teatro. Me encanta ver lo que hay, enriquecerme y empaparme de lo que me rodea, de toda esta cultura.

¿Cómo compaginas tu vida profesional con tu vida privada?

Depende. Hay momentos en que soy muy feliz porque estoy haciendo teatro, que es mi pasión. El teatro es una droga, como una droga sana, porque es terapéutica, estás ocupado mentalmente. Cuando hago teatro es cuando más feliz soy y si, además, me toca viajar… es un placer. Trabajar de esto es un lujo.

  • Enlaces de interés:

Currículum detallado de la trayectoria profesional de la actriz: http://www.redteatral.net/actores-karma-m-laga-53346

En su blog, la actriz cuenta sus experiencias y comparte sus gustos más literarios: http://karmemalaga.blogspot.com.es/

Noticia sobre la última obra donde podemos ver a Karme Málaga: http://www.radiosabadell.fm/Noticies/La-companyia-sabadellenca-Frog-prorroga-l-espectacle-Qui-a-casa-torna-al-Versus-Teatre-de-Barcelona